Las conocí a las dos el mismo verano.
A finales de junio me presentaron a un grupo de chicas preciosas que se presentaban a un casting. Era para una serie de televisión bastante conocida.
Tengo amigos bailarines a los que acompaño con frecuencia, bien en sus actuaciones, bien en sus clases ... incluso en algunos viajes. Saben de mi pasión por el mundillo artístico y lo comparten conmigo.
Ana llamó mi atención enseguida; tenía una fuerza especial en los ojos, negros y brillantes igual que su pelo. No me sorprendió que fuera la escogida ... destacaba de las demás indudablemente. Estuve en un par de ensayos antes de las vacaciones; bailaba bien ... se notaba su inexperiencia ante la cámara pero prometía.
Mía era dulce, alta y frágil .... cuando me la presentó mi sobrino me gustó.
Trabajaba de azafata en una línea aérea ... por costumbre o deformación profesional siempre estaba pendiente de los detalles, la palabra justa y el regalo oportuno ... Luis parecía haber encontrado a la mujer de su vida.
Ambas cambiaron en cuestión de unos meses ... primero la mirada, después la frescura inocente ... pero seguían siendo dos princesitas que no tenían claro el rumbo a su reino ...
El final de la historia dejo que lo escriban ellas ... lo tienen en su mano y sé que ambas son capaces de que sea bello y feliz.